En la mitología griega, Hímero (Ίμερος / Himeros: «deseo») era la personificación de la lujuria y el deseo erótico.[1] Se representaba como un joven alado, igual que al resto de los Erotes. Aparece principalmente en la Teogonía, en donde se dice que a Afrodita la acompañó Eros y la siguió el bello Hímero cuando nació ella de la espuma del mar, y luego la siguieron en su busca de los dioses.[2]En el Olimpo las Musas forman alegres coros y habitan suntuosos palacios y junto a ellas viven, entre fiestas, las Gracias y el Deseo.[3]Ningún autor especifica quiénes fueron los padres de Hímero pero a Afrodita se la hace madre de los amores en general.[4] Filóstrato dice que Hímero es compañero de Eros, y su poder «impregna tanto los ojos que parece gotear claramente de ellos».[5]Se dice que Escopas esculpió unas estatuas de Eros, Hímero y Poto, dioses del amor, el deseo y el anhelo.[6]
Referencias
↑Gods and Mortals in Classical Mythology (1973); Michael Grant y John Hazel (redactores); Merriam-Webster, Springfield (Massachusetts), ed. de 1993; p. 235.
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